¿Cómo desprendernos de “lo más querido”?

Organización de armario

Este proyecto fue muy interesante. No sólo porque implicaba organizar un armario, que nos encanta, también porque venía con una dificultad añadida: la mayoría de la ropa era vieja pero muy sentimental.

Trabajar en conjunto con los clientes para ordenar su casa puede hacer que nos encontremos con este tipo de retos, en los que hay cosas que tienen tanto valor sentimental, que pese a saber que no las hemos usado en 10 años (sí, leéis bien, 10 años), no nos atrevemos a deshacernos de ellas. En nuestra mente sabemos que no las necesitamos, ni las necesitaremos, ni nos las ponemos, ya sea porque no nos caben (puede que tengamos ropa de cuando teníamos 20 años y ya tenemos 40), porque no son nuestro estilo (evolucionamos con los años ¿Se vuelven a llevar las “chorreras”?) o porque simplemente están rotas; pero se nos hace una montaña pensar que tenemos que deshacernos de ellas. ¡Imposible!

Pero no. Nada es imposible.

En este caso, nuestra clienta tenía un cariño especial por todo, a simple vista, pero al ir mirando pieza por pieza, nos dimos cuenta rápidamente qué era con lo que de verdad quería quedarse y qué no.

Cajón de las camisetas sentimentales

Empezamos con el cajón de las camisetas, que estaba lleno.

El antes del cajón de las camisetas

Había camisetas de todos tipos, colores y edades. Camisetas de vestir de manga corta, con las de tirantes, con etiqueta y algunas de hacía más de 10 años. Quisimos aplicar nuestra idea de las 3 acciones: clasificar, descartar y ordenar.

Primero pusimos todas las camisetas juntas y luego nos dispusimos a descartar todas aquellas que nuestra clienta ya no quería. Una por una, fue decidiendo con qué se quedaba e hicimos un montón con aquellas que eran tan sentimentales que no podía deshacerse de ninguna manera. Pusimos en un montón las que eran para donar, en otro las que no quería y en otro las sentimentales. Y con las que se quería quedar (de unas 50 se quedó con 10), las doblamos en vertical y las colocamos de nuevo en el cajón.

¿Qué hicimos con las sentimentales? Como nuestra clienta tenía espacio en la parte de arriba del armario, compramos unas cajas y en una pusimos la ropa de embarazada (que ya la usará si la necesita en algún otro momento y así no ocupa espacio en el armario de diario) y otra con la ropa sentimental (a la que puede acceder si la quisiese revisar).

Nuestra clienta hizo un buen trabajo revisando una por una y descartando aquellas que o bien no le gustaban o bien no le quedaban bien. Nos encontramos con muchos “por si acasos”, es decir, aquellas camisetas que creemos que quizás algún día nos las pondremos, aunque no las hemos llevado en los últimos 2 años. No caigamos en el error de guardar este tipo de artículos. Seamos sincerxs, no los vamos a volver a usar. Cuando vuelvan de moda, nos compraremos unos nuevos, así que ahorremos espacio y donémoslos antes de que nos invadan.

Hay que recordar que siempre es importante acompañar a la persona en la revisión de las piezas de ropa, para ayudarle a ver que no es tan difícil desprenderse de ellas, si no las usamos.

He aprendido a ver que la acumulación inútil de ropa y objetos no lleva más que a ocupar un espacio que podría ser necesario para cosas de real utilidad.

MONTSE

El cajón de la ropa de deporte

Otra de las zonas que teníamos que ordenar era el cajón donde guarda la ropa de deporte. Este cajón también estaba lleno de ropa que para nuestra clienta, era difícil tirar. Además, era difícil ver que había, porque estaba todo mezclado.


Lo volvimos a sacar todo y lo separamos por:

  • Camisetas
  • Pantalones largos y leggings
  • Pantalones cortos
  • Pijamas

Nuestra clienta revisó artículo por artículo y se deshizo de la mayoría de lo que tenía, ya que no se adaptaba a su estilo de vida actual. Y los pijamas, que también estaban en ese cajón, los colocamos con el resto de pijamas que había en otra balda (todo lo parecido con lo parecido).

Una vez todo descartado, lo volvimos a colocar clasificado y en vertical. Así ella puede ver de un golpe, todo lo que tiene y cogerlo fácilmente, sin tener que revolver el cajón entero.

La ropa colgada

Por último, ordenamos la ropa colgada. En este caso, lo que había eran cosas que nuestra clienta usa habitualmente, así que no hubo mucha “purga” que hacer. Le recomendamos que usase 1 percha por artículo, ya que es mucho más fácil ver lo que tienes. Si, por ejemplo, tendemos a poner unos pantalones y una chaqueta encima, en la misma percha, al final acabamos por no ver esos pantalones y no ponérnoslos nunca.

Después de unos días, nuestra clienta nos llamó para confirmar lo que nos esperábamos: que no echaba de menos nada de lo que había donado y que estaba muy contenta cómo había quedado su armario.

Nos volveremos a ver en su casa para hogarnizar algo más!

Ver mi armario organizado, me ayuda a mantener el orden hasta en aquellos momentos de más estrés donde todo quedaría manga por hombro.

Montse